Sábanas frías para este cuerpo de sangre caliente,
donde las oscuras y húmedas madrugadas se apilan unas tras otras sin percatarse de que la soledad viene acompañada por las más simbólicas pesadillas.
Tú, y solo tú, eres el dueño de tu vacío, de tus miedos y de tu ardua soledad, por ello no te sientas solo en los momentos más amargos. Traga saliva, abre los ojos y dí a ti mismo: "Yo puedo con esto y más".
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