Frío. Aquella situación donde la mente queda aletargada por los pensamientos más abstractos.
Donde el corazón deja de latir y tragas saliva para calmar ese estado de shock en el momento que la vuelves a ver.
Frío, eso es lo que recorre mis venas cuando te tengo delante, cuando la lengua se traba y por más que piense solo salen bruscas palabras. Momento en que maldices esa ausencia de calor.
Ahora estás Frío. Solo piensas dónde estará la llama que te mantenía con fuerzas. Se desvaneció.
Su mechero se convirtió en aquellos labios que, tras besar, soplaron contra mi vela. Se apagó. Y asi estoy yo. Frío. Solo y sin tí, amor.
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