miércoles, 20 de marzo de 2013

Oír escribirte

Solo se oía el trazo de la pluma sobre el papel en aquella habitación. 
Líneas y líneas repletas de amor, de palabras llenas de recuerdos tuyos. 
No había sonido más cálido que el oír escribirte. 
Sentía la energía de los versos. 
Como éstos pasaban de la delgada hoja a mi mano, 
y de allí volaban en forma de corcheas y redondas hacia mis oídos. 
La sensación era extraña, pero a su vez reconfortante. 
Te sentía. 
Te oía recitar mis versos. Suave, muy suavemente frente a mis labios... 
De repente, algo externo a mi burbuja me hizo despertar.
Tan solo ella pudo interrumpir aquella dulce melodía con mi canción favorita sonando en su viejo tocadiscos.

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